Puertos de Tortosa-Beceite, parajes bellísimos, algunos tan espectaculares como el Congosto dels Estrets. Vertiginosos roquedales a ambos lados del río. Y en una de las cimas, una imagen que puede recordarnos la de una escultura yacente. Muchos la llaman «el hombre muerto».

Lo vi por primera vez hace ya muchos años, siendo todavía una niña. Despertó mi curiosidad y, de regreso al pueblo, le pregunté al abuelo. La respuesta me dejó boquiabierta: «Es una tumba real, allá reposa para siempre el rey Wamba». Una leyenda, lo comprobé, bien conocida en el pueblo, un pueblo habitado mayoritariamente por hombres y mujeres ya mayores, muchos de ellos todavía analfabetos. Quizá no sabían quién era Wamba, quiénes fueron los godos, pero estaban convencidos de que, en aquella cumbre, había una tumba real.

Hoy ya nadie lo recuerda, nadie lo comenta. La imagen sin embargo está allí, la he vuelto a ver hace poco.