Este es el nombre de la feria (o la fiesta, como queráis) que, desde hace unos años, se celebra en Móra ya en pleno verano, en este caso los días 9 y 10 de julio. Un nombre bastante acertado que parece hacer referencia no sólo a la población, sino también a su historia, la de nuestras tierras del Ebro, al menos de rasgos bastante diferentes a la del resto del Principado.

Todo un acierto, como siempre la feria se ha visto muy concurrida, con paradas artesanas de todo tipo, con animación de calle y buena afluencia de público. Como siempre también, el sol ha picado duro, éste, todos lo sabemos, cuenta entre lugares más calurosos de Cataluña. La prueba la tenéis en una de las fotografías, algunas de las láminas de cera que teníamos en nuestra parada no han resistido la temperatura y se han fundido; o quizás sería mejor dicho se han deformado. Sin embargo, siempre resulta agradable esta visita a Móra.