Hace algunos meses, revolviendo por la buhardilla, encontramos este viejo gramófono. Estropeado y lleno de polvo. La sorpresa fue grande, no imaginábamos quién podía haberlo adquirido. ¿Los abuelos, nuestro padre, algún tío? Toda una incógnita. Las manos y la paciencia de un joven sobrino lo han devuelto a su estado original y ahora luce en casa, En la foto lo podéis ver, junto con nuestra perrilla «Juli». Exactamente la imagen, tan conocida, de «La Voz de su Amo».